EDITORIAL DE HORIZONTE SUR EN LA AM 690 SABADO 5 DE NOVIEMBRE DE 2011
Nuestra Presidente, con el enorme aval que le da la masa de votos recibida y que el resto de Presidentes envidia, y probablemente con el fantasma de alguno de los personajes del difunto Fernando Peña que la guía en sus exposiciones, le ha dicho al mundo en Cannes que lo que se necesita es un Capitalismo en serio, y que esto que ahora vivimos sería acaso no más que un “anarcocapitalismo financiero”, ha dicho, que debemos volver al Capitalismo y que el mundo, Dios nos guarde, debe aprender de la Argentina. Horacio Gonzáles, nuestro máximo bibliotecario, y muchos de sus adláteres en carta abierta, han dicho más de una vez que Cristina es una máquina de lanzar desafíos conceptuales. Me gustaría ver o escuchar ahora como digieren intelectualmente semejantes exabruptos, solo veladamente panegíricos. [1] La Argentina ha ido a Cannes a bajar línea como se dice vulgarmente, soberbia, fatua y pagada de sí misma, hija conversa de una Europa en crisis, vanagloriándose de sus éxitos provincianos que tienen en definitiva, relación con un modo sesgado y parcial de ver lo propio… Habría bastado que cualquiera le recordara a nuestra Presidente el enorme costo social que pagamos en vidas y en salud de los habitantes, así como en destrucción de los ecosistemas, por los supuestos éxitos que se desplegaron ante el G20, para que esa serie de jactancias y fantasías que constituye el discurso de nuestros progresistas se derrumbara. Lamentablemente, exponen en una burbuja en que se reflejan y regodean, ante muchos otros referentes tanto o más discapacitados. Es lo que denominamos un pensamiento no situado o una cultura sin arraigo, no surgen de una geografía ni menos aún de un suelo dado, sino que se apoyan en los universos propios del discurso. Esos discursos podrían colocarse asimismo en Australia o en otros países que estuvieran dispuestos a vender su alma y comprometerse en un proyecto tardío y universal de modernidad. Resulta irrisorio que desde un país periférico al Capitalismo y subsidiario de los mercados globales como el nuestro, vayamos al G20 a darles lecciones de lo que deberían hacer desde los propios intereses del Capitalismo Global, que no tengamos vergüenza ajena por ello, que no tengamos conciencia de nuestro papel de aprendices agrandados, gracias al respaldo de las enormes Corporaciones granarias y biotecnológicas que alimentan esa vanidad.
Que hagamos por lo demás, de maestros ciruelas del Capitalismo Global a nombre de una cierta interpretación del Peronismo, alertando a Europa acerca de que la primavera árabe no va detrás de los mismos sueños supuestamente democráticos que hacen a la historia de la Revolución Francesa, resulta un escarnio sin cuento para todos aquellos que alimentamos el rescoldo de las luchas pasadas y expone con procacidad las nuevas conversiones de ciertos sectores medios progresistas que, más allá de sus orígenes marxistas, parecieran retomar el papel que ante las metrópolis asumieron los pretorianos de la Argelia francesa. Conversos, jactanciosos, pretendidos herederos de un legado, supuestos europeos trasplantados en América, tratando de materializar una revancha histórica a nombre de los abuelos expulsados por el hambre y la miseria, el sueño del indiano que vuelve a las aldeas y construye una piscina con palmeras en tierras campesinas, entre vacas montaraces y ejidos comunitarios, tal como lo vi. en Asturias y en otros lugares de la España profunda. Volvamos nosotros con Rodolfo Kusch en cambio, a generar un pensar en América, un pensar en que se conjuguen las herencias y el espíritu de la tierra. Tal como enseñaba el maestro, los europeos han alcanzado el ser pero olvidaron su estar, mientras nosotros permanecemos en el estar porque no nos dejan ser… Esa es la dependencia colonial contra la que luchamos. Lo terrible es que, nuestras dirigencias pertenecen asimismo a una realización del propio ser que ha extraviado su estar en el mundo. Orillan lo ridículo porque están en América, pero parecen no haberse dado cuenta de ello; en realidad son semejantes a los europeos a quienes menosprecian en nombre de modos de vida norteamericanos o sea que menosprecian lo europeo, pero desde las perspectivas de pretender haber alcanzado un más allá en los mismos proyectos de modernidad que hoy fracasan estrepitosamente en el viejo continente. Basta escuchar el informe de Cristina ante el G20, enorgulleciéndose de que la Argentina habría alcanzado más de un noventa por ciento de urbanización, y acerca de que tendríamos unos doscientos eventos transgénicos que estarían por ser liberados al mercado productivo, para comprender los enormes riesgos que entrañan los liderazgos neocolonizados, así como los caminos que nos proponen y que fueran ratificados en las últimas elecciones, con un enorme respaldo electoral de la población. Los próximos meses no serán fáciles, los cambios climáticos que tenemos por delante no se solucionan con tecnologías de riego tal como piensa con un cierto candor casi inimputable nuestra señora Presidente. Las crisis energéticas y financieras que nos amenazan, tampoco se enfrentan con discursos, al menos si uno desea no repetir la historia penosa del Quijote y los molinos de viento. Me temo que tendremos como Pueblo, exámenes muy serios por delante, exámenes que pondrán a prueba nuestra entereza y la capacidad que tengamos de crear e innovar en escenarios sumamente difíciles y hasta hostiles. Ojala podamos nosotros, en medio de las terribles situaciones de crisis que se anticipan en el mundo, generar conducciones con arraigo a la tierra y con un pensamiento situado, tal como nos enseñaba Rodolfo Kusch. Es nuestro deseo y nuestra lucha.
Jorge Eduardo Rulli
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